Vertidos fantasma

Cuando un buque apaga su transpondedor, la mancha que deja todavía podría llevar hasta él y hasta las empresas que hay detrás.

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Imagen de radar de una ruta marítima, anotada por un analista: un buque sin posición AIS y, detrás, una mancha oscura de 11 kilómetros
Un buque oscuro y su mancha

El vertido ilegal de aguas de sentina es una de las formas de contaminación marina menos visibles, y más persistentes, del mar Mediterráneo.

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El agua de sentina, una mezcla de restos de combustible, lubricantes, productos químicos, metales pesados y aguas residuales que se acumula en la parte más baja del buque, debe tratarse y eliminarse según normas ambientales estrictas. Aun así, los vertidos ilegales siguen produciéndose en rutas con mucho tráfico donde apenas hay vigilancia directa.

Como ocurren lejos de la costa y de la vista de todos, la mayoría no quedan registrados, aunque su daño dura años. Los más difíciles de atribuir son los vertidos fantasma: manchas sin ningún buque registrado cerca, porque el responsable no estaba emitiendo su posición. Este expediente explica cómo está pensado el sistema de MEPA para cerrar ese hueco.

Por qué importan los vertidos de aguas de sentina

Incluso los vertidos pequeños introducen sustancias tóxicas en ecosistemas marinos sensibles. Entre las posibles consecuencias están:

  • Contaminación de las aguas costeras
  • Acumulación de hidrocarburos en los sedimentos marinos
  • Daños en las zonas de cría de peces
  • Declive de la biodiversidad
  • Alteración a largo plazo de los ecosistemas costeros

El Mediterráneo es especialmente vulnerable. Tiene mucho tráfico, es casi cerrado y renueva sus aguas despacio en comparación con el océano abierto, así que los contaminantes siguen haciendo daño durante mucho tiempo.

De la anomalía al sospechoso

MEPA combina el análisis asistido por IA con imágenes de satélite abiertas y el seguimiento de buques para encontrar anomalías compatibles con un vertido. Cada imagen se compara con:

  • Imágenes de satélite de radar y ópticas
  • Patrones de movimiento de los buques
  • Anomalías en la superficie
  • Condiciones meteorológicas
  • Densidad del tráfico marítimo

Un clasificador puntúa cada anomalía y descarta lo que solo parece petróleo. Si un patrón irregular resiste esa criba, los analistas lo comprueban a mano con análisis geoespacial y reconstruyendo la cronología. Después llega la pregunta difícil: ¿quién estaba allí?

Cuando el transpondedor se calla

La mayoría de los buques mercantes emiten su identidad, posición, rumbo y velocidad por AIS (sistema de identificación automática). Cuando una mancha coincide con un buque que está emitiendo, la atribución empieza con un nombre. Cuando no, puede que el buque simplemente haya dejado de emitir.

El radar no depende del AIS. En las imágenes de Sentinel-1, un buque devuelve un eco brillante tanto si tiene el transpondedor encendido como si lo tiene apagado. La pregunta ya no es si había un buque, sino cuál.

Un analista revisa imágenes de satélite de un buque y una mancha
Verificación por un analista

Identificar actividad marítima sospechosa

Los analistas buscan anomalías que aparecen poco después de:

  • Desvíos de rumbo sin explicación
  • Que un buque reduzca la velocidad
  • Fallos o cortes en la emisión del AIS
  • Actividad en zonas del mar con poca vigilancia

Nada de esto prueba un vertido, y que un buque deje de emitir AIS puede tener explicaciones inocentes: zonas sin cobertura, averías o normas de seguridad en algunas aguas. Lo que hacen es decir a los investigadores dónde y cuándo mirar. Reconstruir la cronología de los buques junto con lo observado en el mar reduce las posibles fuentes y señala qué zonas hay que estudiar más a fondo.

Ponerle nombre a un buque oscuro

Para identificar un buque que no estaba emitiendo, el sistema de MEPA está pensado para comparar lo que vio el radar con las trayectorias AIS de otros días:

  • Tamaño: la longitud del eco de radar comparada con las medidas registradas de los buques
  • Rumbo y ruta: de dónde venía el buque y adónde iba
  • Comportamiento: velocidades habituales, tiempo dando vueltas y silencios anteriores
  • Escalas: qué buques salieron de puerto, o tenían que llegar, hacia la hora de la pasada

Un buque que deja de emitir a un lado del hueco y reaparece al otro, a una velocidad que cuadra con la distancia, pasa a ser sospechoso. Cada coincidencia se puntúa, y un analista revisa el razonamiento antes de relacionar un nombre con una mancha.

Seguir el rastro de la propiedad

Saber cómo se llama un buque no basta para pedir responsabilidades. Los buques suelen estar a nombre de sociedades con un solo barco, con bandera de un país y gestionados desde otro. Con fuentes abiertas, el sistema de MEPA está pensado para preparar una ficha de cada buque sospechoso:

  • Historial de registro y de bandera
  • Cadenas de propietarios y gestores
  • Cobertura de seguro P&I
  • Comprobación de sanciones de la UE, el Reino Unido y EE. UU.
  • Inspecciones en puerto

En esta parte, MEPA trabaja con PolarVector, su socio de investigación: una empresa especializada en investigación de fuentes abiertas (OSINT) sobre buques, empresas y sanciones. Cuando la información digital no basta, PolarVector comprueba sobre el terreno, dentro de la ley, para que los hallazgos se sostengan ante las autoridades que tienen que actuar.

Por qué cuesta sancionar

Aunque se sepa el nombre, sancionar sigue siendo difícil en la práctica por:

  • Jurisdicciones internacionales superpuestas
  • Pocos medios de vigilancia en alta mar
  • Avisos que llegan tarde
  • Normas de vigilancia distintas en cada región

Sin una vigilancia fiable, muchos vertidos nunca quedan documentados. Un hallazgo verificado que relaciona una mancha con un buque, y el buque con las empresas que hay detrás, se prepara automáticamente como expediente y se envía al Estado ribereño o del pabellón que corresponda, para que las autoridades tengan algo con lo que actuar.

El papel de la inteligencia ambiental

Gracias a los avances en el acceso a satélites, la automatización y la investigación con fuentes abiertas, hoy las organizaciones independientes pueden vigilar el medio ambiente mucho más rápido y con más transparencia que hace unas décadas. MEPA los usa para:

  • Informar sobre el medio ambiente con pruebas
  • Investigar con criterios transparentes
  • Que las instituciones rindan cuentas

Lo que viene

Con el tráfico marítimo en aumento, vigilar será cada vez más importante para detectar los riesgos ecológicos antes de que se conviertan en grandes crisis.

La vigilancia independiente, la detección de anomalías con IA y las imágenes de satélite abiertas se están volviendo imprescindibles para proteger el medio ambiente. Apagar un transpondedor no debería bastar para desaparecer.

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